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BAUTIZO
Fue bautizado por el sacerdote Franciszek Zak el 20 de junio de 1920 en la Iglesia parroquial de Wadowice; a los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro.
LA OCUPACIÓN NAZI
Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.
A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del "Teatro Rapsódico", también clandestino.
ORDENACIÓN SACERDOTAL
Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946 de manos del Arzobispo Sapieha.
FUE ENVIADO A ROMA
Seguidamente fue enviado a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en 1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz (Doctrina de fide apud Sanctum Ioannem a Cruce). En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.
REGRESA A POLONIA
En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la Universidad Católica de Lublin una tesis titulada "Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler". Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Etica Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin.
ORDENACIÓN EPISCOPAL
El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo titular de Olmi y Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.
LLEGA A SER CARDENAL EN 1967
El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967, con el título de San Cesareo en Palatio, Diaconía elevada pro illa vice a título presbiteral.
Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-1965), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyła tomó parte en las cinco asambleas del Sínodo de los Obispos anteriores a su pontificado.
EL 22 DE OCTUBRE COMIENZA SU MINISTERIO COMO PAPA
Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia y ha durado casi 27 años.
Juan Pablo II ejerció su ministerio petrino con incansable espíritu misionero, dedicando todas sus energías, movido por la "sollicitudo omnium Ecclesiarum" y por la caridad abierta a toda la humanidad. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma, visitó 317 de las 333 parroquias romanas.
17’600,000 PEREGRINOS PARTICIPARON EN LAS 1166 AUDIENCIAS GENERALES
Más que todos sus predecesores se encontró con el pueblo de Dios y con los responsables de las naciones: más de 17’600,000 peregrinos participaron en las 1166 Audiencias Generales que se celebran los miércoles. Ese número no incluye las otras audiencias especiales y las ceremonias religiosas [más de 8 millones de peregrinos durante el Gran Jubileo del año 2000] y los millones de fieles que el Papa encontró durante las visitas pastorales efectuadas en Italia y en el resto del mundo.
738 ENCUENTROS CON JEFES DE ESTADO
Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se entrevistó durante las 38 visitas oficiales y las 738 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 246 audiencias y encuentros con Primeros Ministros.
19 JMJ
Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ). En las 19 ediciones de la JMJ celebradas a lo largo de su pontificado se reunieron millones de jóvenes de todo el mundo. Además, su atención hacia la familia se puso de manifiesto con los encuentros mundiales de las familias, inaugurados por él en 1994.
DIÁLOGO CON JUDÍOS Y REPRESENTANTES DE LAS DEMÁS RELIGIONES
Juan Pablo II promovió el diálogo con los judíos y con los representantes de las demás religiones, convocándolos en varias ocasiones a encuentros de oración por la paz, especialmente en Asís.
Bajo su guía, la Iglesia se acercó al tercer milenio y celebró el Gran Jubileo del año 2000, según las líneas indicadas por él en la carta apostólica Tertio millennio adveniente; y se asomó después a la nueva época, recibiendo sus indicaciones en la carta apostólica Novo millennio ineunte, en la que mostraba a los fieles el camino del tiempo futuro.
Con el Año de la Redención, el Año Mariano y el Año de la Eucaristía, promovió la renovación espiritual de la Iglesia.
CANONIZÓ Y BEATIFICÓ
Realizó numerosas canonizaciones y beatificaciones para mostrar innumerables ejemplos de santidad de hoy, que sirvieran de estímulo a los hombres de nuestro tiempo: celebró 147 ceremonias de beatificación -en las que proclamó 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos. Proclamó a santa Teresa del Niño Jesús Doctora de la Iglesia.
AMPLIÓ EL COLEGIO CARDENALICIO
Amplió notablemente el Colegio Cardenalicio, creando 231 cardenales (más uno "in pectore", cuyo nombre no se hizo público antes de su muerte) en 9 consistorios. Además, convocó 6 reuniones plenarias del colegio cardenalicio.
Presidió 15 Asambleas del Sínodo de los obispos: 6 generales ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994 y 2001), 1 general extraordinaria (1985) y 8 especiales (1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 (2) y 1999).
Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas.
Promulgó el Catecismo de la Iglesia Católica, a la luz de la Revelación, autorizadamente interpretada por el Concilio Vaticano II. Reformó el Código de Derecho Canónico y el Código de Cánones de las Iglesias Orientales; y reorganizó la Curia Romana.
PUBLICÓ CINCO LIBROS
Publicó también cinco libros como doctor privado: "Cruzando el umbral de la esperanza" (octubre de 1994);"Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal" (noviembre de 1996); "Tríptico romano - Meditaciones", libro de poesías (marzo de 2003); “¡Levantaos! ¡Vamos!” (mayo de 2004) y “Memoria e identidad” (febrero de 2005).
VIAJE A LA CASA DEL PADRE
Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 21.37 horas, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina.
06 DÍAS DE VELATORIO
Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.
BEATIFICADO Y CANONIZADO EN TIEMPO RÉCORD
El 28 de abril, el Santo Padre Benedicto XVI dispensó del tiempo de cinco años de espera tras la muerte para iniciar la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II. La causa la abrió oficialmente el cardenal Camillo Ruini, vicario general para la diócesis de Roma, el 28 de junio de 2005.
El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 1 de mayo de 2011.
El Santo Padre Francisco lo canonizó, junto a Juan XXIII, el 27 de abril del 2014.
ASÍ FUE EL DÍA “MÁS FELIZ” DE LA VIDA DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA
Se dice que los santos a menudo “vienen de a dos” como en los casos de la Virgen María y San José, San Pedro y San Pablo, San Francisco y Santa Clara o los franceses San Luis y Santa Celia Martin.
Quizá la dupla de santos y amigos contemporánea más conocida es la de la Madre Teresa Calcuta y San Juan Pablo II, cuyos caminos se entrelazaron muchas veces en el tiempo que la religiosa era Superiora de las Misioneras de la Caridad y Juan Pablo II era Obispo de Roma.
En 1986, cuando el Papa visitó la casa de la Madre Teresa en el corazón de los barrios pobres de Calcuta, la Beata llamó a la ocasión “el día más feliz de mi vida”.
Tras la llegada del Santo Padre al lugar, la Madre Teresa subió al papamóvil blanco y besó su anillo, conocido como el anillo del pescador. Luego el Pontífice besó la frente de la Beata, un saludo que intercambiaban cada vez que se encontraban.
Después de un cálido “hola” la Madre Teresa llevó a Juan Pablo II a su hogar llamado Nirmal Hriday (Sagrado Corazón), que era un hospicio para enfermos, indigentes y moribundos, que fundó en la década de 1950.
El material fotográfico de la visita muestra a la religiosa llevando al Papa de la mano a varias locaciones del hospicio mientras se detenía a abrazar, bendecir y saludar a los pacientes.
También bendijo cuatro cadáveres, entre ellos el de un niño.
De acuerdo con informes de la visita proporcionados por la BBC, el Papa Wojtyla estaba “visiblemente emocionado” por lo visto durante el recorrido mientras ayudaba a las hermanas a alimentar y cuidar a enfermos y moribundos. En algunos momentos el Santo Padre estuvo tan sorprendido por lo que veía que no tenía palabras para responder a la Madre Teresa.
El entonces Obispo de Roma dio después un breve discurso fuera del hospicio, llamando al hogar Nirmal Hriday “un lugar que da testimonio de la primacía del amor”.
“Cuando Jesucristo enseñaba a sus discípulos cómo podían mostrar mejor su amor por Él, dijo: De cierto os digo que cuanto hicisteis a uno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí’. A través de la Madre Teresa y las Misioneras de la Caridad, y través de muchos otros que han servido aquí, Jesús ha amado profundamente a las personas que la sociedad considera a menudo ‘el más pequeño de nuestros hermanos'”, comentó.
“Nirmal Hriday proclama la profunda dignidad de toda persona humana. El mimo que se muestra aquí es testimonio de la certeza de que el valor de un ser humano no se mide por su utilidad, con la salud o la enfermedad, con la edad, credo o raza. Nuestra dignidad humana viene de Dios nuestro creador, a cuya imagen fuimos creados. Ninguna privación o sufrimiento puede quitarnos nunca esa dignidad, porque siempre somos valiosos a los ojos del Señor”, añadió el Pontífice.
Después de su discurso, el Papa saludó a la multitud reunida, haciendo una parada especial para saludar a las sonrientes y cantoras hermanas Misioneras de la Caridad.
Además de llamar aquella visita “el día más feliz” de su vida, la Madre Teresa afirmó que “es una cosa maravillosa para el pueblo, porque su contacto es el contacto mismo de Cristo”. Ambos santos siguieron siendo amigos cercanos y se visitaron varias veces a lo largo de los años.
Después de la muerte de Madre Teresa en 1997, San Juan Pablo II decidió no esperar el periodo de espera de cinco años para abrirse la causa de canonización de la religiosa. En su beatificación en 2003, el Pontífice polaco alabó el amor de la Madre Teresa hacia Dios, que se mostró a través de su amor a los pobres.
“Alabemos al Señor por esta pequeña mujer enamorada de Dios, humilde mensajera del Evangelio y un benefactora incansable de la humanidad. Honremos a una de las figuras más importantes de nuestro tiempo. Acojamos su mensaje y sigamos su ejemplo”, resaltó.
(Fotografía principal de esta página especial: San Juan Pablo II y Madre Teresa en Ciudad del Vaticano (1983) / L’Osservatore Romano / Fuente: ACI)

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