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Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes un padre que da a su hijo piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide pescado, le dará en su lugar una serpiente?
¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!".

COMENTARIO: Fray Josep Mª Massana i Mola OFM (Barcelona, España)

¿Hay entre ustedes un padre que da a su hijo piedra cuando le pide pan?

Hoy, el Evangelio es una catequesis de Jesús sobre la oración. Afirma solemnemente que el Padre siempre la escucha: «Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá»
¿QUE NO SIEMPRE “FUNCIONA” AsÍ?
A veces podemos pensar que la práctica nos muestra que esto no siempre sucede, que no siempre “funciona” así. ¡Es que hay que rezar con las debidas actitudes!
La primera es la constancia, la perseverancia. Hemos de rezar sin desanimarnos nunca, aunque nos parezca que nuestra plegaria choca con un rechazo, o que no es escuchada enseguida.
Es la actitud de aquel hombre inoportuno que a medianoche va a pedirle un favor a su amigo. Con su insistencia recibe los panes que necesita. Dios es el amigo que escucha desde dentro a quien es constante. Hemos de confiar en que terminará por darnos lo que pedimos, porque además de ser amigo, es Padre.
CONFIANZA Y AMOR DE HIJOS
La segunda actitud que Jesús nos enseña es la confianza y el amor de hijos. La paternidad de Dios supera inmensamente a la humana, que es limitada e imperfecta: «Si, pues, ustedes, siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo...!»
PEDIR LA GRACIA DE LA ORACIÓN
Tercera: pidamos sobre todo el Espíritu Santo y no sólo cosas materiales. Jesús nos anima a pedirlo, asegurándonos que lo recibiremos:
«...¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»
Esta petición siempre es escuchada. Es tanto como pedir la gracia de la oración, ya que el Espíritu Santo es su fuente y origen.
HOY NO, MAÑANA SÍ
El beato fray Gil de Asís, compañero de san Francisco, resume la idea de este Evangelio cuando dice:
«Reza con fidelidad y devoción, porque una gracia que Dios no te la dio una vez, te la puede dar en otra ocasión. De tu cuenta pon humildemente toda la mente en Dios, y Dios pondrá en ti su gracia, según le plazca».
(Comp. Gráf.: David Fernando Cruz Chumbe / Subtítulos: Jesús Fernando Cruz Chumbe / Fuentes: evangeli.net / evangeliodeldia.org / Fotog.: www.siguememas.com)

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