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Historiadora autodidacta, alumna libre de San Marcos, discípula de Raúl Porras, madre y abuela cariñosa, tuvo grandes aportes. En su primer libro 'Pachacútec Inca Yupanqui (1953), rescata la importancia de este gobernante inca en la construcción del Tahuantinsuyo.
Sus estudios sobre las ciudades precolombinas de la costa peruana revelan un campo poco estudiado hasta entonces (Curacas y sucesiones: costa norte, 1961). También tiene obras orientadas a la investigación de género, como 'La mujer prehispánica', en 1986.
También tiene estudios sobre la permanencia y cristianización de cultos precolombinos, como 'Pachacamac y el Señor de los Milagros: una trayectoria milenaria', de 1992. Ha sido directora del Museo Nacional de Historia (1975-1980).
En 1983 publica su "obra mayor": Estructuras andinas del poder: ideología religiosa y política. Ya cumplió un siglo de vida y María Rostworowski sigue trabajando con entusiasmo y dedicación.
Su vida
Aquí, momentos de su vida contada por ella misma en entrevistas a Rafael Varón, Nelson Manrique, etc.
Mi padre era aventurero y le gustaba lo nuevo, lo exótico; para él el Perú era algo totalmente distinto. Mi familia materna estaba afincada aquí... He sido concebida en los Andes, en Puno; creo que de ahí viene ese profundo sentimiento andino que tengo... Nos fuimos de aquí cuando tenía cinco años. Estuvimos dos años en Polonia, pero mi madre no aguantó su clima duro y entonces mi padre compró una hacienda en Francia.
De chica no he ido a ningún colegio, por eso no tengo ningún papelito, siempre con institutrices. Me enseñaban de todo pero en general las he odiado y supongo que yo sería insoportable.
Estuve dos años en Inglaterra, el colegio era excelente pero las gringas jugaban tanto deporte y yo era antideportista, no me gustaba correr atrás de una pelotita. Después fui a Bruselas, al sagrado Corazón, donde la educación era nada.
Hasta entonces yo no me sentía de un país: yo no sabía que lo que en realidad estaba buscando era mi identidad; y estando aquí me interesó mucho la historia inca, pero no encontré una que me satisfaga. Lo único: lo escrito por Markham, pero era muy superficial; y cuando me casé, mi marido Alejandro Diez Canseco me ayudó a buscar raíces. Viajamos por el Perú, apoyó que estudiara a los incas, que haga una biografía de Pachacútec.
Cómo se interesó por la historia del Perú
Desde siempre la historia me interesó. Desde pequeña leía todo lo que podía ser historia que caía en mis manos. Al venir al Perú tenía una gran curiosidad y me preguntaba cómo era el Perú antes. Los Incas, el libro de Markham, me causó gran impacto. Habla mucho de Pachacútec y Túpac Yupanqui. Mi marido me ayudó mucho, porque viajábamos bastante por el Perú y me compraba todas las crónicas que en ese momento casi por primera vez se divulgaban, porque antes Garcilaso era el único que prácticamente existía.
Como no podía hacer una vida muy activa, porque estaba siempre recuperándome de alguna enfermedad, leía mucho. Y es así que, para reponerme de un ataque de paludismo, fuimos en las vacaciones de invierno a Ancón, a la pensión "Paulita". Entonces se produjo mi encuentro con Raúl Porras.
Él estaba con sus discípulos en el departamento de su madre y pasaba a almorzar a la pensión. Vio que yo ni siquiera levantaba los ojos, metida en un libro de Riva Agüero. Le llamó la atención y conversamos. Le conté la osadía mía de querer escribir un libro sobre Pachacútec.
Discípula de Porras Barrenechea
Entonces me enseñó desde lo preliminar: cómo fichar, cómo investigar; los puntos básicos de un investigador: la veracidad de lo que uno dice, citar siempre exacto, nunca citar de citas, qué sé yo, todas las cosas básicas de lo que es una ética del investigador.
Porras me ayudó mucho en mis investigaciones. Yo lo aprovechaba, lo invitaba a comer a mi casa, le gustaba la comida francesa, lo engreía (...)Lo recuerdo sin su chaleco, caminando de arriba a abajo y yo apuntando todo lo que me decía: "archivo tal, archivo cual, ve a tal, ve a éste, ve al otro, busque aquí.
Después le di el libro a Porras para que lo leyera. Le gustó, era justamente el año 51. El Congreso Internacional de Peruanistas, organizado por el cuatricentenario de la fundación de San Marcos, fue mi debut, porque me dijo que presentara una ponencia sobre las sucesiones incas...
El libro de Pachacútec debió haber sido premiado, pero no me dieron el premio; me lo quitaron. Era el premio Garcilaso de la Vega, que otorgaba entonces la Casa de la Cultura.
La comisión técnica, integrada por Porras, Aurelio Miró Quesada y Alberto Tauro, me dio el premio. Luego, el gobierno de Odría desconoció el dictamen y se lo dio a Eguiguren. Porras estaba furioso.
http://larepublica.pe/cultural/359272-maria-rostworowski-sus-100-anos-y-su-vida-dedicada-investigar-la-historia-del-peru

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