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Ripuchkaniñam
pasachkaniñam
chullpi sarayta
qamkaykapuway
añas charkiyta kankaykapuway
Hasta nuestros abuelos, que se fueron sin haber visto un carro, ¿verdad don Jesús? Cuando salían de viaje de interminables días por esos caminos de herradura, se iban cantando ese

''ripunay qasachallapi
saywachallay rumi
amamá tuñiykunkichu
kutimunaykama'’
Huaynito que como ellos, también lloraban al partir y dejar
a esta ingrata Huamanga.
Le escuché a Ud. y a don Manuel Bustamante, ese otro Grande ''GRANDE'' de la Generación ''Huamanga'' que por esa época, sabiendo que la muerte era el remedio para todos los males, la esperaban con una sonrisa en los labios. Uds. contaban que los abuelos, entre chichita y chichita, apostaban y acertaban cuándo emprenderían el último y definitivo viaje y se iban cantando
Ripuchkaniñam…
pasachkaniñam…
Ud. Don Jesús, Tesorero de nuestro querido ''Siempre la M …Siempre la C'' era además de una cátedra de ciencias sociales porque sin ser su obligación reemplazaba al faltón profesor y continuaba la clase de acuerdo al programa y conocía de que ''pata'' cojeábamos y nos ponía parche antes de que reventara el chupo por que la sicología era su fuerte; y también debió conversar mucho con Sócrates, Platón porque un día con faltón profesor se le ocurrió disertar sobre la existencia del hombre. Y dijo algo así como que, vivíamos tan brevemente bajo un mismo cielo pero éramos mundos TAN diferentes que nos la pasábamos peleando como perros y gatos sin vivir un solo segundo y sí en cambio, muriendo horas y horas.
Nos recomendaste que no nos preocupáramos por la muerte porque la pobrecita era el feliz remedio para todos los males y la tarea que nos dejara, la de investigar qué sería de la vida si no existiera la muerte, no lo pude resolver y Ud. se fue sin haberme esclarecido la duda.
Dicen que quien usó bien la vida, tiene derecho a una muerte dulce. Y Ud. Don Jesús, la usó muy en provecho de la juventud para quien fue un Maestro y para la satisfacción de su familia, el honor para Huamanga a quien le dejó como heredera sus libros, sus palabras, su cariño.
En su caso, no es cierto que los muertos se quedan solos. Medio Huamanga acompaña a los deudos cuando hijos ilustres parten a la Patria Celestial; es cierto en cambio, que para encontrarle gusto a la vida no hay como morirse; luego de haber sembrado bondad, justicia, amor a los demás y Ud. Don Jesús con todo derecho, siga descansando en paz y que la resignación, pese a haber transcurrido 6 años de su sensible deceso, siga también acompañando a sus hijos, familiares.
Usted no murió, usted ingresó a la inmortalidad que es patrimonio de espíritus nobles que en vida estuvieron al lado de su pueblo.
''Ripukuchkanñam Don Manuel Jesús,
hamñama allinlla, tupananchikama
pasakuchkanñam
kankanwan qamkanwan
quqawchaykusqa''.
Paqarinkama, hasta mañana jueves
NOTA DEL EDITOR GENERAL:
Parece que fue ayer cuando la Asociación de Escritores de Ayacucho (AEDA), bajo la presidencia de nuestra Jefa de RR.PP. e Imagen Institucional, Inés Virginia Acosta (esposa de nuestro editorialista “ASE”), tributó a Don Manuel Jesús Gálvez Carrillo el último adiós, un 01 de octubre de 2010, en el campo santo ayacuchano a través de un discurso fúnebre que lo publicamos oportunamente y que reproduciremos en la edición de mañana o en la de este sábado 01 de octubre coincidente con el sexto aniversario del día de su sepelio.

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