Publicidad

Pubicidad

El tema Periodismo-periodista-sociedad es tan apasionante que, hay temor -en sociedades con clases antagónicas-, de tratarlo públicamente en los medios de comunicación como también en aulas superiores de educación. Está tan satanizado que hasta los sectores progresistas lo callan o disimulan. Sin embargo, el tener una opinión, ideas diferentes o contrarias a las que se impulsan oficialmente desde el Gobierno, está amparada por la Constitución como uno de los derechos del ciudadano y es por eso que para hacer periodismo no es requisito imprescindible, tener un diploma o título académico. Lo que no quiere decir tampoco, que hay que ejercerlo a la paporreta, a como sea.

El hombre o mujer metido a periodista tiene la obligación de ser culto o culta, es decir, de leer bastante, asimilar y tener idea de todas las cosas importantes de su pueblo, su país, su historia y sus personajes, la ciencia, el arte la tecnología y a la par, perfeccionar su habilidad expresiva oral o escrita y tener una posición frente a la vida, de los hombres y los pueblos. Por esa consideración, en tres partes, trataremos el tema Periodismo.
Consideramos que el periodismo es una actividad que consiste en recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información veraz relativa a la actualidad.
Que el periodismo puede ser:
a.- Informativo / b.- De opinión / c.- Interpretativo
Que teniéndose en cuenta la evidente influencia del periodismo en la sociedad se ha desarrollado una deontología profesional, es decir una serie de normas y deberes éticos que orienten el ejercicio de un periodismo honesto incluso en sociedades pequeñas o aldeas cultas.
Que justamente por eso, el extinto político, docente universitario y ex alcalde de Lima, Luis Miró Quesada de la Guerra, uno de los directores del Diario “El Comercio” (1931-1974), acuñó esta frase:
“El periodismo de acuerdo a cómo se la ejerce puede ser el más noble de los oficios o el más vil de las profesiones”.
Dentro de esto último, se hallan las prácticas periodísticas:
- Mercantilizada, es decir un periodismo puesto al servicio de los intereses de un partido político, una empresa económica o un personaje en busca de notoriedad.
Y al interior de esta forma de hacer periodismo, entre otras, se distingue y hasta goza de popularidad entre la gente poco culta o desinformada, el
Mercenario.- Un tipo de periodismo muy usado en sociedades donde la economía (la banca, el comercio, la industria la empresa, las finanzas) y la política tienen bajo su control a los poderes del Estado y a los medios de comunicación.
Sus protagonistas acuden al servicio de ciertos periodistas expertos en usar la mentira, la calumnia para sibilinamente embarrar la imagen de políticos o periodistas que en libre juego de la democracia buscan para las mayorías, mejores condiciones de trabajo, de salud, educación y los tildan de “rojo”, “pro narco-senderistas”, apologistas del terrorismo, etc.
Recordamos que, cuando se nos otorgó la responsabilidad de conducir al Centro Federado de Periodistas de Ayacucho (CENFEPA), organizamos un Cursillo de Superación para nuestros periodistas, que en esa época éramos todos “prácticos” y para quienes quisieran iniciarse en este oficio.
Con algunos de los asistentes al cursillo, hoy conocidos hombres de prensa escrita, radial y televisiva, ensayamos una definición, ajustada a nuestra condición de “prácticos”:
“Periodismo es el ejercicio de la libertad de pensamiento y expresión, que nuestra constitución ampara”.
Y hasta aventuramos un Código de Ética que estipulaba:
1.- El periodista es veraz en su información y respetuoso de otras ideas.
2.- La educación y honestidad norman su vida privada y pública.
3.- El periodista es solidario con sus colegas.
4.- Percibe un honorario digno, ajustado a la realidad de su trabajo y a la empresa.
5.- El periodista culto sirve al pueblo en sus causas justas.
Lo publicamos en nuestra revista mimeografiada CENFEPA No. 1. de restringida edición por razones económicas.
Los periodistas actuales de los medios impresos, radiales, televisivos -lo sostuvimos antes, en columna similar, en este mismo Diario “La Voz”-, por su forma de ejercerlo podrían agruparse en:
a.- Profesionales, con título académico o sin él, pero que honran al oficio al ejercerlo con ética periodística y vocación de servicio al pueblo.
b.- Monetaristas, que abierta o subrepticiamente sirven a un poder económico o político.
c.- Independientes, que prefieren ser periodistas pobres pero dignos, que tratan a la noticia sin apasionamiento, con objetividad, serenidad y sin temor pero con corrección no sólo gramatical sino también expresiva y conceptual.
d.- Mercenarios, que en base a un lenguaje oral o escrito duro, amenazador: intimida, amilana, para lograr propósitos nada correctos.
e.- Justicialistas, que confundiendo al periodismo con un puesto policial, judicial, fiscal, cumplen su labor persiguiendo, juzgando, sentenciando o defendiendo causas perdidas, desinformando, estableciendo responsabilidad, calificando y hasta sancionando moralmente a los actores de la noticia, llevados por su buena intención de poner el dedo en la llaga, que si estuvieran acompañados de pruebas, a buena hora, serían acusaciones, denuncias atendibles por autoridades que saben escuchar al buen periodista.
A los otros, bien calificados como “escarabajos” por un colega radial, no les alcanza el honroso nombre del hombre de prensa y por eso ni lo comentamos. (>>> Continuará >>>)
Paqarinkama, hasta mañana martes
(Comp. Fotog.: J.F.C.Ch., gracias a www.prensacadiz.org)

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0

Gente en la conversación