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Hasta donde la memoria nos permite evocar, la fiesta del Señor de Quinuapata se reducía a una víspera en la que habían muchas oraciones y muy poco de chamizo y cohetes. El mismo día central, 14 de setiembre, se desarrollaba una misa y procesión acompañada por deudos que peregrinaban desde la ciudad e iban por camino de cabras pasando Belén hasta el sencillo santuario de adobes y tejas.

Salvo una que otra tradicional chichería y alguien que se aventuraba a vender comida típica, no había en la pampita frente al santuario nada que distraiga la fe de los devotos que llenaban el templo con sus oraciones y cánticos. No sé si nos parece, pero hasta creemos que por esos años el Cristo de Quinuapata escuchaba pedidos y concedía milagros.
Desde hace al menos unos 20 años, esta fiesta fue convertida en una feria, en que había derroche de castillos, bombardas, banda de músicos, trago, borrachos, banda de delincuentes, prostitutas y pandilleros. A la cita religiosa, convertida en cita "ferial" arribaban millares de curiosos llegando cómodamente en autos, micros, camionetas para dejando a un lado la visita al nuevo y vistoso santuario trasladarse a uno de los cientos de quioscos que ofrecían diversidad de comidas y licores.
Ahora que las oraciones son pocas y se pierden en la bulla que despiden las orquestas, los parlantes y las bandas, claro, Jesús no escucha con claridad las peticiones y/o no hace los milagros o hace una cosa por otra; pero no es su culpa, es culpa de las autoridades competentes que como de costumbre expedían los permisos o licencias del caso, asegurando que las orgías de alcohol, droga y sexo brillarían por su ausencia.
En antaño, la gente acudìa al santuario a espectar gratuitamente las coreografías de los "negritos" de Andahuaylas o el despliegue de vestuario y gracia de los grupos huancas al bailar la chonguinada. Por eso no era raro enterarse que los jóvenes embrutecidos por el alcohol o las drogas cometieran agresiones verbales o físicas a los visitantes que movidos por la devoción o curiosidad iban a los pies del Señor. Otra cosa que hoy hace llenar hasta el desborde toda la altiplanicie del santuario es la corrida de toros que cada vez es mejor porque cada vez es mayor el número de heridos o muertos por las cornadas de toros.
Es verdad que esta forma de rendir honores a la imagen milagrosa del Señor de Quinuapata atrae cada año a mayor número de turistas pero habría que ver la forma de garantizar a los creyentes que van al santuario a dejar sus peticiones y oraciones que se les deje llegar y retornar sin peligro de ser agredidos y que los espectáculos no religiosos no interfieran las manifestaciones y el culto a una imagen que por larguísima tradición se sabe que estuvo atenta a los pedidos de sus feligreses; hoy parece ser que, como atestiguan los vecinos: el rostro del Señor se ha endurecido y hasta ha empalidecido y esto no indica nada bueno.
Acaso sea momento de hacer más cristiana la celebración, haciéndola menos ostentosa y menos pagana. O por lo menos, asegurarse que la juventud no tenga acceso indiscriminado al consumo de licor o a los desmanes y excesos que se motivan y originan en las fiestas llamadas "chicha" o las que se desarrollan en "salsódromos", "huaynódromos" y "rokódromos" y “puti-discotecas” que se improvisan en cualquier pampón, corral, corralón y hasta en parte o la totalidad de la vía pública, para de ahí trasladarse a los “puti-hostales”, “puti-hospedajes”, “puti-hoteles” que existen a razón de por lo menos media o cuarto de decena por cada manzana, cuya tarifa para dar cabida a la “pareja borracha que quiera revolcarse...” varía entre 10 y 15 nuevos soles y si se trata de “choque y fuga” entre 5 y 8 nuevos soles y, peor aún, hasta menos de 5 nuevos soles si es que se trata de “choque y fuga en pellejos tendidos en el suelo...”, según dieron cuenta mortificados vecinos y vecinas que se apersonaron a nuestra oficina de redacción ayer domingo 13 para manifestar que todo ello venía ocurriendo desde hace unos tres años y que por cierto se repetiría en las tradicionales “vísperas” (ayer) así como en el “día central” (hoy), por lo cual nos solicitaron que corramos traslado a las autoridades competentes para los fines del caso.
Tal vez y teniendo en cuenta que tiempo hay (faltan 08 días) para programar un severo control de erradicación de toda diversión y actos inmorales alrededor de ese Santuario, podamos nuevamente ver sonriente el rostro del Señor de Quinuapata en la festividad de este miércoles 14 de setiembre.

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