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Probablemente, cuando los primeros hombres de la tierra se hicieron racionales gracias al uso de sus manos en la penosa tarea de transformar la naturaleza, para ponerla a su servicio, se habrán quedado extasiados ante el trino de diversos pajarillos, el rumor de los ríos, el silbido de los cerros, el rugir de las fieras, hasta el sonido del silencio en las nevadas cumbres de la cordillera.

Con toda seguridad los habrá tratado de imitar con el sonido inarticulado que su garganta emitía y al no lograrlo, en el transcurso de miles de años, lo conseguiría usando hojas, cañas, troncos huecos y así estaría creando los primeros y rudimentarios instrumentos musicales.
Al descubrir el fuego ya no comería crudas las carnes, raíces y al descubrir el sabor de la sal, el ají, los tomates silvestres, estaría aderezando sus primeros platos; muchos en ese intento morirían intoxicados, envenenados.
Luego de cubrir su desnudez por milenios con ramas, raíces descubrirían que la piel de algunos animales tenían una pelambre que les podía proteger del frío inclemente y las torrenciales lluvias, estarían inventando la industria del vestido.
Con la naturalidad y sencillez de almas limpias acompañando un cuerpo rudo, sentiría la necesidad de explicar sus orígenes, su futuro, más allá de la vida y descubrirían a dios personalizándolo en el sol sin cuya existencia no es posible la vida y lo adoraría creando la religión.
Millones de años trascurrirían entre un paso y el siguiente, hasta la llegada de hombres que a sus sonidos guturales no sólo que le daban significado sino que lo perpetuizaban en las cavernas con líneas, formas colores y muy posteriormente con símbolos y signos gráficos.
A esta heroica creación cultural de hombres y pueblos lo conoceríamos nosotros con la sintética palabra: FOLKLORE cuyo mundial Día para su recordación y celebración fue fijado para el 22 de agosto, como ayer.
En naciones cultas y grandes como Méjico, Argentina, España, Colombia; y en ciudades peruanas que orgullosas cultivan el folklore de sus pueblos, la celebración alcanza relieves y matiz diferente; pero no olvido, ni ignorancia como en Huamanga.
El rubor y la vergüenza no nos permiten ofender si lector con comentarios que reflejan el descontento de nuestros compositores, danzantes, gastrónomos por el mutis con que instituciones que debían, velar por la conservación, autenticidad y difusión no lo hicieron ayer lunes 22 pese a la riquísima cantera folklórica que poseemos en:
Música, Danza, Vestuario, Comida, Creencias, Costumbres, Repostería, Bebida, Mitos, Leyendas, Tradición, Literatura, Artesanía, Juegos, Ritos, …
que no sólo faltan investigar sino que lo hallado motiva en algunos malos huamanguinos su repudio por preferir manifestaciones culturales del extranjero.
Con el antónimo de benditos calificamos a quienes por vergüenza a sus raíces andinas, a propósito, no realzaron como se debe, al folklore huamanguino ayer lunes 22, como sí lo hizo la “Decana de la Radiotelefonía Regional” (gracias a sus casi 53 años de desarrollo de verdadera labor de comunicación social): Radio “La Voz” de Ayacucho (antes “Radio “La Voz” de Huamanga) a través de un programa especial difundido en español y obviamente en runa simi (quechua)
Paqarinkama,hasta mañana miércoles

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