Publicidad

Pubicidad

Un S.O.S. dirigido por Víctor Raúl Llantoy Molina, Director de la escuela de Santa Cruz de Hospicio (más conocido como Hospicio), una comunidad alto andina que está sobre los 4,500 metros sobre el nivel del mar, perteneciente al distrito de Paras, provincia ayacuchana de Cangallo, movilizó al Club de Leones Ayacucho H-2 que de inmediato, se puso a tocar puertas y corazones a través de los medios solicitando que las personas de buena voluntad donaran prendas de vestir y de abrigo para adultos y niños, castigados por la helada inclemente.

Hospicio es un pueblo que por lo pequeño que es, no figura en el mapa, ni en el interés de los políticos hambrientos de votos, porque está habitado por rocas volcánicas, helada permanente, donde hasta el ichu desapareció por el hambre de los auquénidos (camélidos sudamericanos), únicos habitantes de esta zona. Un apu despiadado que en época de lluvias suelta avalanchas de lodo y piedra que amenazan, todos los años, con llevarse al pueblo, sus chozas, su escuelita de barro y paja, sus 200 niños, 300 familias, terrosa pampa que funge de plaza de armas sin un arbolito de adorno y cientos de alpacas y vicuñas dueñas de cerros y pampas.
Se llega allí en tres horas de viaje por la carretera “Vía Los Llibertadores” y en una hora por una trocha que llaman carretera afirmada.
El Gobernador Regional dispuso que dos vehículos condujeran a los leones, leonas y sus tremendos bultos de ropa, frazadas, medicina. A horas 5 a.m. del sábado 13 de la reciente semana de los vientos, uno de los carros estuvo puntualmente en la puerta 101 de la afamada Callecita Cultural de La Tenería señalada como punto de partida; el otro, nunca apareció, probablemente porque el Club de Leones no dispone de dinero y no podía pagar la gasolina que un burócrata exigió para cumplir con la orden de llevar la ayuda; actitud que, creemos debe ser motivo de investigación y castigo. No es capricho de nadie, es tarea o trabajo que la superioridad del GRA se lo asignó.
El inconveniente se solucionó con el auxilio de una camioneta particular conducida por su dueña y hermana que la manejaron turnándose, sin conocer la ruta y con riesgo de tener un accidente, sobre todo en las peligrosas curvas del ramal no conservado de la trocha.
La delegación estuvo conformada por:
- Cindy Vanessa Calderón Quispe (Presidenta del Club),
- Pamela Calderón Quispe, amiga del club, y muy pronto socia activa,
- Felícitas “China” Sulca Eñego, hermana de este escriba,
- Inés Virginia Acosta Chávez, cónyuge de este escriba,
- Flora Cuba Huallanca,
- Juana Jurado Jurado (profesora, esposa del colega periodista Juvenal Quispe Quitanilla),
- Víctor Raúl Llantoy Molina (director de la Escuela), y
- Juvenal Quispe (reportero de Canal 11 de TV.)
La ropa y prendas de abrigo llevadas fueron entregadas en número de 60 a adultos mayores, otros 60 a adultos y a 160 niños, entre los de jardín y primaria, aproximadamente.
Era tal el estado de olvido a ese pueblo y de pobreza extrema que los niños con carita, manos y pies cuarteados por el frío, visiblemente desnutridos, todos vestidos con ropa en estado lamentable, que de inmediato se decidió hacer otra visita en Navidad.
La delegación al final de su benévola tarea, fue premiada con un sabroso caldo de alpaca, un lomito, acompañado de canchita, rodajas de quesito y lo mejor de todo: chicha morada caliente para neutralizar la fuerza de ese inclemente frío.
A los Apus gracias, la tarea ¡Grrrrr! se cumplió sin desgracias que lamentar y a las 4 de la tarde, ya estuvieron aquí en Huamanga.
Paqarinkama, hasta mañana miércoles

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0

Gente en la conversación

Cargar Comentarios Previos