Publicidad

Pubicidad

La palabrita más pronunciada, estudiada a nivel mundial y tan manoseado que en algunos países hasta ya se considera que su práctica es una virtud; palabrita que envilece a las personas, debilita y empobrece a las naciones es: Corrupción Sin embargo; muy pocos están enterados de su orígen, su evolución, su real peligrosidad. Hoy, a manera de introducción les abrimos el apetito porque creemos nuestra obligación es investigar y difundir su naturaleza para reconocer a los corruptos y no caer en sus garras.

En principio, hemos encontrado en internet, que la Corrupción es un fenómeno universal, cuya raíz está en la educación, y particularmente en la formación de los valores humanos y sociales. Fredy Elhers en una conversación dice, que pudo haber sostenido: “el origen de la corrupción está en la codicia humana; en ese afán desproporcionado de acumular dinero y poder”. Que el responsable directo de este verdadero desquiciamiento que vive el mundo es el sistema económico-político que nos rige, que se ha instalado con matices, contenidos y alcances diversos en el corazón de la humanidad.
El profesor Jorge Zalles, cuyas ideas las tomamos sin agregarle, ni quitarle una coma es boliviano y catedrático de la Universidad San Francisco de Quito, dio en una ocasión su versión:
IIIIIIIIIIIIIIIIII 1.- el origen de la corrupción se halla en el subdesarrollo psicológico. Básicamente Zalles habla de la inmadurez, entendida como la preeminencia de las ataduras primarias, la incapacidad para asumir responsabilidades, la búsqueda de privilegios o del poder, no importa cómo ni a qué precio.
2.- La pregunta clave, la original subsiste:
¿Por qué la inmadurez humana se ha instalado en el psiquismo de las personas, para que la deshonestidad y no la honestidad; la codicia y no la solidaridad; el oportunismo y no la responsabilidad prevalezcan en el sistema?
El mismo Zalles responde (y este es un dramático llamado para padres y maestros): la inmadurez -dice- es el resultado de formas de crianza sobreprotectoras; también de ciertos tipos de educación deformantes (educamos para que nuestros hijos no piensen y no sientan); y debido al ejercicio de la autoridad malentendida y peor practicada, donde prevalece el paternalismo o la imposición.
3.- La respuesta ante la corrupción está entonces en el logro de una independencia psicológica y en el reconocimiento de la importancia del otro.
Ante tan gigantesco problema no hay recetas. No basta, según Zalles, la educación en valores, sino la convicción de ser ético.
4.- La punición es necesaria, pero mucho más la prevención: el cambio en la crianza de nuestros hijos; la reducción de la dependencia; y repensar el sentido y existencia de la autoridad.
5.- Cada persona debe aprender a resolver sus propios problemas. Perderle el miedo a pensar y sentir, y a desarrollar liderazgos éticos.
6.- La corrupción desaparecerá -dice Zalles- cuando seamos dirigidos desde adentro y no desde fuera. Y cuando padres y maestros dejemos de formar bonsáis humanos, es decir, enanos psicológicos, pequeñas estaturas morales, a nuestra medida y según nuestros intereses.
7.- Si la codicia y la inmadurez psicológica se enraízan en la educación, la política y la economía; la corrupción seguirá reinando.
8.- ¿Cómo romper el círculo vicioso?
Un punto de partida es el reconocimiento -aunque nos pese- de que nuestra sociedad está profundamente enferma. Y esta enfermedad no es sino la desvalorización del otro y del nosotros, en aras del egoísmo, el dinero fácil, la ganancia oportuna, el placer superfluo, el poder por el poder y, en general, el doble estándar o doble moral que atraviesa todo el cuerpo social, según las investigaciones.
9.- Una sociedad deformada por valores que se predican pero no se practican es el caldo de cultivo de la incertidumbre y la degradación paulatina, donde la infracción es la norma y no la excepción.
10.- Así, vemos con tristeza que en muchos espacios sociales, económicos y políticos prevalecen la mentira y el engaño elevados a la 'categoría' de fortalezas de unos cuantos, en los que la viveza criolla es el sistema que otorga poder y ganancias sin límites, a costa de un Estado -de todos y de nadie-, que la mayoría quiere perjudicarle o sacarle ventajas.IIIIIIIIIIIIIII
Así las cosas, cualquier promesa electorera de “lucha frontal”, “erradicaremos la corrupción” o cualquier otra, es “un saludo a la bandera”, un engaña tontos.
Creemos que no habrá corrupción sólo cuando no hayan países imperialistas con lacayos en el Gobierno del Tercer Mundo. Es decir, cuando en el mundo se produzca en real y violento de las estructuras económicas, sociales y culturales así como estamos en el mundo sin corrupción no hay imperialismos y con éstos no habrá confraternidad, paz, justicia. Estamos jo…robados.
Paqarinkama, hasta mañana martes(Fotografía: sites.google.com)

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0

Gente en la conversación