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No es que todo pasado haya sido mejor pero hay algunos pasajes en la vida de los hombres y los pueblos que cuando el invierno azota su vejez, afloran en la memoria, recuerdos de días con cacareo de cientos de gallos des-de corrales domiciliarios y millares de pajarillos trinando desde una selva de molles, en cada Fiestas Patrias, aquí en Huamanga..., De innumerables fieles encaminándose a los templos sin necesidad de rajados tañidos, el quechua floreciendo en hogares, calles, centros educativo, y mercados…(Hacer click en "Leer más" para visualizar 01 fotografía adicional

De mañanero humo de leña oliendo a mondongo cada 28 de julio; cadenetas atando un balcón a otro en las calles, banderitas peruanas en puestos, tiendas, puertas de casitas de adobe con sombrero de teja, limpio empedrado y acequia en las calles, regando jardines, huertos, casas y santos en templo…,

De vistosos programas impresos en metro y medio de papel de cometa, promocionando una serie de actividades deportivas, sociales, culturales, desfile escolar, militar, co-rridas de toro, veladas literarias, retretas musicales, pelea de gallos, en el cercado, en San Juan, La Magdalena…,
Y el huamanguino, en tres días de “Fiestas Patrias”, (así se llamaban), no podía fácilmente, decidir a cual ir con toda la familia.
Eran días en que emocionada y orgullosamente la población entonaba el somos libres hasta en la cárcel.
El azúcar era dulce y el pan alegraba todas las mesas, la poesía peruana no se desangraba y los cuentos daban ganas de verlos o vivirlos.
No habían pasado todavía hechos ni cruentos, ni vergonzosos para que, henchido de cólera, Mario Florián, escribiera ese grito que no se analiza en los centros educativos, ni se pide a los alumnos rezarlo:
RENGA AL PERUANO
No te sientas pequeño, hombre común peruano,
peruano de estos días: confirma tu grandeza
delante de tu huésped, delante del foráneo
que llegó de muy lejos a comer de tu mesa.
Que llegó de muy lejos a vivir en tu espacio,
y a hablarte de su origen y a hablarte de su fuerza.
Tú desciendes del puma, tú desciendes del rayo.
Y en tus músculos duerme colosal fortaleza.
No te humilles. Despierta. Elévate, peruano.
Erígete. Ya es hora. Revive tu ejercicio
de amansador de mundos,
de continentes bravos,
de forjador de imperios sobre los precipicios.
Levántate, peruano. Pisa otra vez tu tierra...
que el horizonte vea tu figura broncínea
de semidiós, de cóndor.
Despliega tu mirada
y el poder de tus alas y tu aptitud antigua.
Vindícate en tu tierra
Porque estás en tu tierra
desde hace eternidades... Y tu tierra te adora.
¡Exprésate, peruano! ¡Exprésate de nuevo!
¡Sé heroicidad, destino! ¡Levántate! ¡Ya es hora!

Podríamos recordarles trágicos y vergonzantes días de este Perú de nuestros días, por los que muchos no lo sentimos nuestro, pero mejor le cedemos la palabra a Federico Barreto, poeta tacneño y nos reservamos la tarea de informarle un poco todos los días para que nos justifique el hecho de no usar esa mentira popular peruana: ¡Felices Fiestas Patrias!:
POEMA AL PERÚ
¡Patria del corazón! La suerte un día,
te hundió en el pecho con furor la espada,
y hoy, abatida pero no humillada,
pareces un león en la agonía

Es verdad, un poema, sólo uno, vale por un millón de palabras huecas con las que los políticos doran la amarga píldora que intentan hacernos tragar.
Paqarinkama, hasta mañana miércoles

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