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Porque algunos extranjeros todavía no hablan correctamente el español, los comerciantes huamanguinos pensaron que los podían embaucar o explotar en Semana Santa, que luego de efectuados los balances del caso concluimos que se trató en realidad de “Semana Tranca” y que nuestra ciudad dejó de llamarse Ayacucho en esos días santos, para ser llamada por propios y foráneos como “Ayachupo”.

Jesús Nazareno, Patrón de la ciudad; el Señor de Quinuapata, el Protector de los desheredados y los pobres, posibilitaron una vez más que este año hayan retornado nuestros paisanos a Huamanga, la de los molles y campanarios; en una u otra forma para el reencuentro con familiares y ojalá para el reencuentro con Cristo y su entorno, teniendo en cuenta que Semana Santa no es carnaval, de lo que nos ocupamos en columna editorial del viernes 18 último.

>> Viene de la edición de ayer >>
Lógico, esas manifestaciones no están penadas por ley, pero el respeto a las buenas costumbres y la moral del pueblo visitado debieran conducir a esos jóvenes malcriados a los lugares que legal o clandestinamente tiene privacidad para que se revuelquen en sus orgías: burdeles, “puti-discotecas”, “puti-hostales”, “puti-alojamientos”, “puti-cinema-hostal” o finalmente los lugares alejados de barrios y distritos donde la soledad y la oscuridad no permiten ver su asquerosidad. Artículo relacionado: “Semana Tranca” (I) / Editorial (Prof. Antonio Sulca Effio - ”A.S.E.”)

Cómo añoramos las Semanas Santas de antaño, cuando no eran todavía capturadas por la voracidad mercantilista que las convirtieron de fiestas tradicionales y artísticamente bellas en todas sus manifestaciones, en gigantescas ferias donde lo primordial es ''hacer plata'' no importando ni cómo, ni ''sangrando'' a quién; y fueron ''saqueados'' desde el mismo instante de comprar sus pasajes de ida y vuelta, luego en los mercados y restaurantes donde los platos llamados ''típicos'' (que sólo tienen el nombre de eso), hasta quintuplicaron su precio y no mejoraron en nada.

Una vez más la Semana Santa providencialmente nos trajo, creemos, la mayor cantidad de visitantes de estos últimos años.Pero también nunca como ahora nuestra otra nominación más ajustada a la realidad. Si quisiéramos sintetizar la generalizada opinión de nuestros colegas de los otros medios, -que todavía no hicieron un balance desde su particular punto de vista, salvo apreciaciones críticas en su información y una que otra columna de opinión- diríamos que esta festividad vino y se fue con muchas penas y poca gloria.

En nuestra columna editorial de ayer miércoles, en una especie de breve reseña dimos información poco conocida sobre esta festividad. En esta segunda parte nos proponemos evaluar y criticar hechos, ideas actitudes. En esta semana y en la que viene, el mundo entero recuerda la pasión y muerte de Jesucristo, el Hijo de Dios, que vino a la tierra tomando forma de hombre y sin experimentar pecado murió, nos dicen, por cada uno de nosotros para darnos vida eterna. Editorial relacionado: Reflexiones sobre Semana Santa (I) / Editorial (Prof. Antonio Sulca Effio - "ASE")

Por los años que van de 1945 a 1950, nadie en su sano juicio, podía creer que algunos años después, esa tradicional semana huamanguina, que como novela de “boom literario” empezaba por el final, con un Viernes de Dolores, (Jesús ya crucificado), continuaba con la selva de palmas y flores del Domingo de Ramos (con Jesús montado en burrito blanco a Jerusalén) y concluía con Jesús camino al cielo (el Domingo de Resurrección), llamada SEMANA SANTA, podía cambiar ese su nombre a la ignominiosa denominación de Semana Tranca sin que a nadie le importe un comino enfrentar las razones de este insulto que al parecer agrada a las autoridades religiosas y políticas.

Salvo en los periódicos editados en Huamanga desde 1824, en días como los que hoy vivimos, ningún historiador, antropólogo, sacerdote o sociólogo se tomó la molestia de escribir una historia de esta festividad que hoy enorgullece a los intelectuales y enriquece a los comerciantes.Por nuestra parte, además de las crónicas que entregamos todos los años en este Diario Cultural.

Cuándo empezó a ser la Semana Santa un atractivo turístico y teatral dejando de lado la antigua y tradicional fe religiosa para pasar a ser días en que las damas de la alta sociedad huamanguina comenzaron a lucir sus mejores galas y joyas en la procesión del Viernes Santo; y los caballeros, el terno negro del año y los zapatos de moda?¿Desde cuándo es que los cientos de "indios" que cargaban el anda del Señor de Pascua de Resurrección se convirtió en motivo interesante para las fotografías.

Hoy martes 15 de marzo, calendáricamente se celebra el “Día Mundial de los Derechos del Consumidor”.No sabemos cómo lo celebrarán allí en Huamanga las amas de casa y familiares a quienes alimenta en su mesa todos los días; tampoco sabemos si sabían que hoy era su día; pero revisado avisajes en diarios, recordando tandas publicitarias en TV y recogiendo experiencias ocurridas en mercados mayorista y minorista de esta insaciable Lima, podemos afirmar con certeza que más bien será hoy el ''Día del Vendedor''.Somos consumidores pero no tenemos una idea completa de que lo somos, así como tampoco sabemos derechos que tenemos como tales.

En nuestra columna editorial de ayer viernes, en una especie de breve reseña dimos información poco conocida sobre esta festividad. En esta segunda parte nos proponemos evaluar y criticar hechos, ideas y actitudes. En esta semana, el mundo entero recuerda la pasión y muerte de Jesucristo.

Se avecina el desarrollo de dos eventos importantes en nuestra ciudad: La "Semana Santa Ayacuchana" que se inicia este jueves 17 con la procesión de la imagen de “Cristo Salvador del mundo” que parte de la Iglesia San Juan Bautista del distrito del mismo nombre y; la "Semana de Huamanga" (476 aniversario de su traslado, refiriéndonos obviamente al 25 de abril de 1,540.ya que su fundación data del 29 de enero de 1,539),

Salvo en los periódicos editados en Huamanga desde 1824, en días como los que hoy vivimos, ningún historiador, antropólogo, sacerdote o sociólogo se tomó la molestia de escribir una historia de esta festividad que hoy enorgullece a los intelectuales y enriquece a los comerciantes.

Hay en el Calendario Cívico una fecha, el 21 de marzo, en que hasta los interesados no saben u olvidan que es su Día.
La Conferencia General de la UNESCO (siglas en inglés de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura) estableció el 21 de marzo como “Día Mundial de la Poesía”.“La poesía”, proclamó, “contribuye a la diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la manera en que usamos las palabras y las cosas, nuestros modos de percibir e interpretar la realidad.”

Cómo añoramos las Semanas Santas de antaño, cuando no eran todavía capturadas por la voracidad mercantilista que las convirtieron de fiestas tradicionales y artísticamente bellas en todas sus manifestaciones, en gigantescas ferias donde lo primordial es ''hacer plata'' no importando ni cómo, ni ''sangrando'' a quién; y fueron ''saqueados'' desde el mismo instante de comprar sus pasajes de ida y vuelta, luego en los mercados y restaurantes donde los platos llamados ''típicos'' (que sólo tienen el nombre de eso), hasta quintuplicaron su precio y no mejoraron en nada, ni en su autenticidad ni en su calidad y presentación; taxis cobrando por demás, hoteles y hasta “puti hoteles” igualmente, aprovechándose de la festividad y cobrando como si todos fueran de tres, cuatro o cinco estrellas.

Pasó con mucha pena y sólo un poquito de ''gloria'' una de las fiestas regionales que congrega en Huamanga el mayor número de retornantes, turistas, nacionales y extranjeros: los carnavales.
Se avecina la siguiente, acaso, la más importante y trascendental, la que, muy a pesar de que los mismos interesados en preservarla: los comerciantes, de a poco la vienen matando. Siempre hay mucho que recomendar y sugerir aunque poco o nada acepten llevarla a cabo nuestras autoridades y/o funcionarios.

HERMAN@S DEL MUNDO:
Una de las ocasiones en que Huamanga tiene el honor de recibir a miles de visitantes provenientes de los más diversos países del mundo es en la celebración de la tradicional Semana Santa (SS), fiesta religiosa que alcanzó por méritos propios resonancia y prestigio mundial. Nuestro pueblo, en correspondencia, ofreció y ofrece a los turistas su reconocida y apreciada hospitalidad. La antesala a nuestra Semana Santa comenzó el jueves último.

Porque tenía el alma inmensamente noble, terriblemente recta y profundamente hu-mana, era un "cascarrabias" y todos le comprendíamos y le perdonábamos. ¡Ironía!, todavía nosotros, los "pichiruchis".

Por tradición en Huamanga, amig@ turista, fuimos y seguimos siendo hospitalarios. Nos agrada que nos visiten, nos conozcan y se lleven los mejores recuerdos de su estadía en nuestra ciudad, más aún en esta Semana Santa.Por eso, antes que Ud. llegara y con la suficiente anticipación removimos, a través de ''La Voz'' de Ayacucho, Diario y Radio, la conciencia turística de nuestros comerciantes artesanos, empresarios y autoridades para que vean en Ud. al amigo o amiga que hay que seguir haciendo grata su permanencia, dejando de lado el natural deseo de ganar unos dólares, euros o soles más si con eso dañamos nuestra imagen de pueblo amable y hospitalario.

La característica idiosincrasia provinciana tan apegada a las "bolas", el chisme, los conflictos domésticos, creó en periodistas y escritores y un camino fácil de entender y justificar rezagos de la mentalidad colonialista, la hispana.
En periodismo, para contentar a una población amante de las peleas callejeras, inter-familias, o de difamaciones en busca de votos o de poder político, creó periódicos unos más y otros menos virulentos, sensacionalistas o belicosos. Sus hombres de prensa, todos improvisados y hasta sin título académico de estudios secundarios o superiores, contentaban la curiosidad o el morbo de sus lectores, como se estila hasta ahora.